Era una adolescent
e, y de sacar buenas notas, estar muy bien con mi familia y mis amigos, a dejar todo de lado por un chico. A mí me daba igual el resto del mundo mientras que el existiese, ¿por qué? Porque me hacía creerme inferior al resto de chicas, me hacía sentirme fea, gorda y sin ningún apoyo moral. Todo empezó a irme mal, pero yo dependía de él, e incluso sufría más de lo que reía, pero cuando estaba bien era como tocar el cielo con la punta de los dedos, sólo por eso aguantaba y me decía: “va a cambiar por mí, siempre me lo dice y me lo promete” y con esa esperanza estuve 8 meses.
Él era como una droga, yo sabía que era malo pero no podía dejarlo. Hasta que un día con el apoyo de mi familia y de unas amigas que todavía conservo, me apoyaron. En un principio mis padres me prohibían ir con él y yo me escapaba, discutía con ellos o lloraba. Pero ellos hartos de mi gran cambio decidieron llamar a una psicóloga y yo receptiva acepté porque sabía que las cosas no podían seguir así, quería estar bien con mis padres, pero con él debía y quería estar, y eso lo tenían que aceptar. Así que ellos aceptaron mis condiciones y con ayuda de la psicóloga ellos me permitían verme con él, incluso me llevaban a donde habían quedado, y mi hermana que me dejó de hablar (con la que mejor me llevaba y un gran apoyo para mí) volvió a hablarme y a tratarme como una hermana. Al ver que aceptaban todo, empecé a ver de verdad lo mal que se portaba conmigo y que no solo le tenía a él sino que a mi familia y a un grupo de amigas también. Eso y con ayuda de la psicóloga que me subió la autoestima y me hizo creer y confiar en mis posibilidades logré no volver con él, digo volver porque él fue el que me dejó por una chica de las tantas con las que había estado y yo le había perdonado. Pero con esa última logré no volver a caer en su cebo de nuevo.
Sara
Loading...




