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Programa para el buen trato en parejas jóvenes

04

jul 2019

Este es el manifiesto qeu nos han leído esta mañana. Muchas gracias.

La violencia de género.
La violencia que sufren las mujeres ha dejado de ser algo privado y se ha convertido en un problema estructural de toda la sociedad. La ciudadanía se ha hecho consciente del drama, que nos afecta a todos en nuestra dignidad, y exige tolerancia cero con el daño físico y psicológico que sufren tantas mujeres por el hecho de serlo. Esta violencia tiene sus raíces en la creencia, por parte de algunos, de la superioridad de los hombres sobre las mujeres, en razón de los diferentes roles que tradicionalmente ha asumido cada género: poder e imposición por parte de los hombres; por parte de las mujeres obediencia, sometimiento, miedo, resignación.
Tal violencia no entiende de estatus, clase social, cultura, estado civil. Cualquier mujer, por el hecho de serlo, puede sufrir esta situación injusta.
Cuando una mujer – y sus hijos, si los tiene – sufre una situación de violencia en su hogar y está decidida a abandonarlo, cuesta romper con todo, y el daño sufrido es tan grande, que necesita sentir y ver que tiene alternativas, que hay apoyos, que no está sola; necesita compañía y defensa contra el miedo, valentía y arropamiento para presentar la denuncia.
Solo a partir de entonces pueden ponerse en marcha los recursos existentes: pisos de acogida, prestaciones económicas, apoyos psicológicos, acompañamientos…, en los que la mujer se siente, escuchada, respetada, no juzgada; comportamientos a los que no está acostumbrada debido a la manipulación sufrida tiempo atrás.
Recursos que, en ocasiones, no son suficientes. Porque cada mujer lleva un proceso distinto, para poder salir adelante, y ha de enfrentarse a la temporalidad de la estancia en pisos, la insuficiencia de ingresos, etc. Sigue necesitando mucha ayuda para recuperarse y poder vivir de forma autónoma.
A las mujeres en esta situación les diría que, aunque piensen que no se puede salir por el miedo, es mejor romper con todo y pedir ayuda, porque sí que se puede salir, dejándose ayudar y poco a poco. Y a su entorno, que las apoye todo lo que pueda, porque lo necesitan de verdad.
Como afirmaba san Raimundo de Peñafort: “Los miedos son negros y oscurecen los horizontes, de ahí que sea necesario dejarse guiar por expertos” (Raimunda de Peñafort)
Muchas gracias.

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