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Programa para el buen trato en parejas jóvenes

06

jun 2019

Muchas gracias a todas las personas que nos han acompañado esta mañana.
Os dejamos con el manifiesto que nos ha leído Eider que es una evidencia de que las cosas van cambiando poco a poco.

Hola buenas tardes, me llamo Eider Franco, tengo 23 años y estoy aquí para hablaros sobre mí y mi trayectoria en el arbitraje. Comencé a jugar a fútbol con tan sólo 11 años en un equipo de San Sebastián, lugar donde he nacido y crecido. 4 años después, decidí comprender el fútbol desde una perspectiva totalmente distinta: tomé la decisión de ser árbitra. Lo cierto es que me llamaba mucho la atención la figura del árbitro, incluso en algún partido mientras jugaba me preguntaba si estuviese en su lugar sería capaz de hacerlo, fue entonces cuando decidí dar el paso y comprobarlo. Lo primero que hice antes de nada fue hablar con mis padres y decirles que quería ser árbitra. Al principio les extrañó un poco la idea, ya que muchas veces relacionamos la figura del árbitro con un hombre, pero ellos mismos me notaron segura y que era lo que quería, entonces me dijeron que ellos siempre me iban a apoyar en mi camino. Sin pensarlo más, al día siguiente me dirigí al Comité Guipuzcoano a hablar con ellos. No me pusieron ningún inconveniente, tenía que asistir a varias reuniones sobre las reglas de juego. Al finalizar éstas, me evaluarían a través de un examen técnico y si lo aprobaba… ¡ya podía empezar a pitar! Y así fue, el jueves siguiente después de las clases, me presenté otra vez en el Comité pero esta vez para recoger el sobre donde venía mi designación. Era un infantil en Rentería. Aquel día llegué muy contenta e ilusionada a casa, lo recuerdo como si fuese ayer. Sobre mi debut… ¿Qué os puedo contar? Fue un desastre de partido, estaba muy nerviosa… lo único que me tranquilizaba era saber que estaban mis padres en la grada.
Y así fue pasando el tiempo, iban llegando más partidos, arbitraba un partido y jugaba otro con mi equipo hasta que cumplí los 18 años. En aquel momento decidí venir a Logroño por estudios, también decidí dejar de jugar a fútbol porque iba a necesitar tiempo para estudiar. Lo que no quería bajo ningún concepto era desvincularme del arbitraje, por lo que me dirigí al Comité Riojano y les expliqué mi situación. Me arroparon muy bien desde el primer momento, hice el traslado de expediente y a los pocos días estaba ya dirigiendo partidos de Juveniles. Estuve 3 años en la categoría que acabo de mencionar, un año en Regional y este año ha sido mi primer año en Tercera División. En total estamos 120 árbitros en el Comité Riojano, de los cuales 7 somos mujeres y 2 de nosotras estamos en la máxima categoría masculina. En mi opinión, una cifra bastante significativa.

No ha sido fácil llegar hasta aquí pero mediante el trabajo, esfuerzo y constancia todo es posible. Nosotras mismas somos las primeras que tenemos que creer que somos capaces, que no somos menos que nadie, valorarnos como buenas árbitras que hemos demostrado ser y luchar contra los estereotipos. Muchas veces nos ponemos una auto exigencia mayor en tener que demostrar a los que creen que lo harás mal sólo por el hecho de ser mujer, de que están equivocados. A veces, se siente la presión de no solo demostrar que puedes arbitrar bien un partido sino de que una mujer está capacitada para hacerlo bien. La desconfianza hacia que una mujer pueda dirigir con eficiencia un partido es cada vez menor. Se da principalmente en el público y en los espectadores que en los participantes del juego ya que nos conocen y saben que en anteriores ocasiones hemos demostrado estar capacitadas.
Hoy en día, España cuenta con 700 árbitras de los 15.000 colegiados que tiene el fútbol español. Es decir, solo el 4% de los árbitros españoles son mujeres. De hecho, no hay ninguna árbitra en Primera División ni en Segunda. Para encontrar las primeras mujeres dirigiendo partidos masculinos hay que irse hasta la Tercera División, donde ya hay nueve árbitras de las cuales dos, pertenecemos al Comité Riojano. Esta ausencia de mujeres en categorías altas y profesionales del fútbol se debe a que debemos competir por igual a nivel físico y técnico independientemente del sexo y desgraciadamente por norma general, las mujeres en lo físico tenemos más dificultades que los hombres para alcanzar los tiempos que nos exigen.
Sin embargo, hace dos temporadas con el objetivo de impulsar el arbitraje femenino, se decidió que la máxima categoría que existe en el fútbol femenino tenía que ser arbitrada exclusivamente por mujeres (hasta ese momento lo hacían solamente los hombres). Con esta decisión no se trataba de cerrarles el paso sino que fue una salida eficiente para las árbitras que por sus limitaciones físicas veían imposible llegar a categorías altas del futbol masculino. Aquella decisión, fue la oportunidad perfecta para demostrar que nosotras también valemos para ello y que somos capaces de hacerlo igual de bien que ellos, ya que la función principal del árbitro consiste en ver e interpretar conforme a las reglas de juego lo que se ha visto, y el sentido de la vista lo tenemos igualmente desarrollado los hombres y las mujeres, lo mismo pasa con la facultad de interpretación. Por tanto, el arbitraje no puede ser catalogado como algo más fácil de desarrollar por un hombre.

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